Itaka Escolapios

2014-2015 Ven y verás un mundo de Paz

Ghandi“En definitiva ¿dónde empiezan los derechos humanos universales? Pues en pequeños lugares, cerca de nosotros; en lugares tan próximos y pequeños que no aparecen en los mapas. Esos son los lugares en los que cada hombre, mujer y niño busca ser igual ante la ley, en las oportunidades, en la dignidad sin discriminación. Si esos derechos no significan nada en esos lugares tampoco significan nada en ninguna otra parte. Sin una acción decidida de los ciudadanos para defender esos derechos a su alrededor, no se harán progresos en el resto del mundo”

Eleanor Roosvelt.- “En nuestras manos”,

Discurso pronunciado en 1958, con ocasión del X aniversario de la Declaración Universal de Derechos Humanos

La defensa del cumplimiento de los derechos humanos para todos los pueblos nos incumbe a todas y todos. En este sentido la sociedad civil se ha de concienciar cada vez más de la gran responsabilidad que tiene en la construcción de un mundo más justo. Es necesario buscar fórmulas para trabajar una EDUCACIÓN EN VALORES que, progresivamente y desde la infancia, lleve a planteamientos de compromiso y participación de la sociedad civil en los problemas sociales que nos rodean e incumben a todos.

En este contexto, la escuela se ha convertido en un lugar privilegiado donde poder desarrollar este tipo de actividades, debido a su enorme potencial transformador sobre la persona. La formación para la paz, la cooperación y la solidaridad entre los pueblos es, una de las principales finalidades que se plantea este sistema educativo, y por eso se trabaja de modo transversal. Sin embargo, el trabajar continuamente desde las transversales estos conceptos no impide que sintamos la necesidad de que existan fechas concretas, que nos recuerden que todavía hay situaciones sociales complejas.

Esta celebración es, por tanto, una oportunidad más de contribuir a que los centros escolares se conviertan en instrumentos de paz y entendimiento entre personas de distinta formación, raza, cultura y religión. No hemos de olvidar que la escuela es un reflejo de una sociedad con la que comparte defectos, pero en ella también se educa para la vida y se busca desarrollar en los alumnos las capacidades y competencias necesarias para una participación social activa.

Por todo ello, hemos de contribuir, a través de la educación, a la concienciación de todos en la construcción de un mundo mejor, un mundo más justo y más humano que permita que todos los individuos tengan la misma oportunidad de desarrollar plenamente sus facultades en el seno de una sociedad democrática, libre, justa, responsable y en paz.